DIFERENCIA ENTRE SUB Y ESCLAVO EN BDSM

** Nota – Para una más fácil lectura, todos los roles se etiquetarán en masculino: Amo, sumiso y esclavo,  debiendo entenderse que afectan por igual a ambos géneros, masculino y femenino, sin distinción de roles.

No es fácil tratar de poner una línea que separe a sumisos y esclavos.
En algunos aspectos sí puede ser relativamente sencillo explicar cómo ha de actuar/sentir/vivir un sumiso o un esclavo, pero en otros aspectos la línea es muy difusa.
Trataremos de hacer un breve repaso y planteamiento de algunas cosas.
No todos los sumisos se convierten en esclavos (porque no quieren, no lo desean, no lo sienten, no son capaces…etc.), pero todos los esclavos han sido antes sumisos

Esclavos y sumisos se diferencian básicamente en cómo:

  • piensan
  • actúan
  • sienten
  • se someten

→ Los pensamientos de esclavos y sumisos ← *

Esclavos y sumisos crean vínculos diferentes con sus Dominantes.
No se trata de pensar que un vínculo sea mejor que otro, ya que cada relación es única y debe adaptarse a las necesidades de cada uno de sus miembros.

→ El vínculo que un esclavo establece con su Amo no le da opción a dejar de ser su esclavo. ← *

Si el esclavo piensa que la relación es ABUSIVA ya NO ESTAMOS hablando de una relación BDSM y, en este caso, el esclavo podría romper la relación. Todos tenemos claro que el BDSM no tiene nada que ver con el ABUSO.
Teniendo esa premisa clara, esclavos y sumisos tienen niveles de tolerancia diferentes.

  • Un esclavo piensa en términos de ser propiedad, de ser poseído; en cambio un sumiso piensa más en términos de someterse.
    Esta creencia de propiedad nace del fuerte vínculo mental y emocional que se establece con el Amo, hasta el punto que el esclavo se anula a sí mismo, deja de tener opiniones, ideas, anhelos y deseos propios.
  • Respecto a sus opciones de vida, un esclavo tiende a pensar más en términos absolutos que en términos relativos.
    Esclavos y sumisos tienen márgenes diferentes de maniobra a la hora de satisfacer al Dominante.
    Por ejemplo, un esclavo espera su castigo cuando no ha cumplido sus obligaciones porque está enfermo. Un sumiso, sin embargo, espera clemencia por parte del Dominante ante la misma situación.
  • Esclavos y sumisos se diferencian en que los primeros no tienen ningún control sobre la relación mientras que los segundos conservan cierto control.
    Hay que señalar que esta falta absoluta de control es lo que garantiza la evolución y el progreso del esclavo, por el tipo de relación que se establece.
    Por ejemplo, ante la decisión del Amo de traer otro miembro a la relación, un sumiso podría exponer ciertos criterios antes de permitirlo. El esclavo aceptará sin reservas cualquier decisión del Amo, independientemente de que esté de acuerdo o no con esa decisión.
    A la hora de hablar, un sumiso puede utilizar verbos como desearía, me gustaría. En cambio ese lenguaje es inaceptable en el caso de un esclavo.
  • Esclavos y sumisos tienen conceptos diferentes del placer.
    El sumiso piensa en el placer y deseos del Dominante, relacionado con su propio placer y deseos.
    El sumiso se siente orgulloso de su entrega y sumisión, así como de su Amo.
    Para el esclavo solo existe el placer del/la Amo, no importa ni piensa jamás en su propio placer o deseos bajo ningún concepto. La satisfacción del esclavo reside en alcanzar un equilibrio y una paz interior con la elección que ha tomado. Esta paz incluye la aceptación de sí mismo y un profundo sentimiento de alegría. El orgullo no es una emoción propia de un esclavo (ni la arrogancia tampoco). El Amo sin embargo puede sentirse orgulloso de su esclavo.

→ El comportamiento de los esclavos y sumisos ← *

La base del comportamiento de esclavos y sumisos es diferente aunque, de cara a un tercero, puedan parecer iguales:

  • Los esclavos trabajan duramente para que sus emociones no interfieran en su comportamiento.
    Mostrar disgusto o rabia es considerado motivo de castigo para un esclavo. Ellos deben ejercitar el autodominio para ofrecer en todo momento su “carencia de personalidad” a su Amo.
    Los sumisos en cambio, puede mostrar sus rabietas, frustraciones o descontento por las acciones u órdenes de su Dom.
  • Un sumiso no solo intentará lograr la excelencia durante la ejecución de cualquiera de sus obligaciones, sino que buscará la manera de aumentar la satisfacción de su Amo anticipándose a sus deseos.
    El esclavo en cambio sólo debe limitarse a aceptar su condición de un modo pasivo.
  • Esclavos y sumisos necesitan diferentes niveles de atención y control.
    Un sumiso puede necesitar sentir el control permanente del Dominante para integrar su sentimiento de sumisión.
    Un esclavo, en cambio, no exigirá al Amo esa presión, puesto que anuló su voluntad. Otra cosa es que al Amo le guste ejercer el control, incluso, hasta la extenuación.
  • Esclavos y sumisos pueden mostrar su personalidad abiertamente.
    Los esclavos y sumisos muestran un profundo respeto hacia su Amo, tanto estando a solas, como en compañía de más personas.
    Un sumiso tiende a empatizar mucho con el Amo. Un esclavo también empatiza, pero de forma distinta, más bien lo que hace es anular su personalidad en pro de la personalidad del Amo.

→ Los sentimientos de esclavos y sumisos ← *

  •  Esclavos y sumisos tienen expectativas sobre su Dominante muy diferentes.
    Un esclavo no espera tener sus deseos satisfechos más allá de una necesidades básicas, como puede ser la hospitalidad o el alimento. Cuando el Amo tiene una atención con él, como comprarle un nuevo dispositivo de castidad, esta atención tiene la consideración de regalo.
    Muchas prerrogativas que un sumiso espera recibir en la relación con su Dominante  son consideradas lujos por un esclavo. Entre estas necesidades que el esclavo considera regalos puede estar dormir en una cama, permitirle hablar siempre que quiera, usar el wc o comer sobre una mesa.
  • Un esclavo espera que el Amo le ayude a expandir sus límites.
    Esto quiere decir que espera que el Amo le presente retos que tenga que superar en su relación.
    Un esclavo contempla de forma natural que le sean requeridas actividades que no le van a producir ningún tipo de goce, porque el objetivo que busca no está en conseguir su placer sino en lograr la satisfacción del Amo.
    El sumiso, en cambio, puede mostrar reticencia a hacer algo, por eso tal vez espere que el Dominante le consulte su opinión ante cualquier nueva actividad.

→ El sometimiento de esclavos y sumisos ← *

Esclavos y sumisos se someten de forma diferente también, sobre todo en lo que se refiere a la existencia de límites.
Aquí hay que hablar de nuevo de la confianza como oxígeno de la relación.
Si hablamos de límites hablamos de confianza y la confianza solo se logra a través de una experiencia larga con esclavos y sumisos.

  • Un esclavo en propiedad no fijará ningún límite en las actividades de su Amo porque él confía en que su Propietario no va dañarle,  ni mentalmente ni físicamente, sometiéndole. Un esclavo sabe que poner límites de forma explícita puede desnaturalizar la relación. Sin embargo, la existencia de límites es necesaria cuando la confianza no se ha desarrollado lo suficiente. Como Amo hay que conocer esos límites iniciales porque es la única manera de saber que no se está abusando de un esclavo a quien no se conoce en profundidad. Pero estos límites son sólo temporales en un esclavo.
    Un sumiso en cambio puede establecer límites infranqueables y límites más permeables.
  • Los esclavos y sumisos pueden elegir a sus Amos, y lo lógico es que elijan aquellos Amos que se complementan con sus gustos y aficiones.
    Del mismo modo un Amo elige al esclavo o sumiso que necesita para satisfacer sus necesidades.
    Sin embargo, se podría decir que este tipo de elecciones se da más entre sumisos que entre esclavos, porque el sumiso puede establecer límites que no encajen con un Amo. Sin embargo, un esclavo, a pesar de posibles límites iniciales, ya se ha dicho que realmente, tras conocerse lo suficiente, no habrá límites a lo que el Amo desee.
  • Hay Amos que solo buscan satisfacer sus deseos, morbos o aficiones. Yo como Dom sé que mi placer como Amo no reside en satisfacer únicamente mis deseos, sino que va mucho más lejos, ya que mi placer consiste en lograr que el esclavo o sumiso alcance su plenitud

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